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Pacto de Membresía

MI COMPROMISO COMO MIEMBRO DE LA IGLESIA PRESBITERIANA REY DE REYES

La Iglesia Nacional Presbiteriana de México es heredera de la Reforma Protestante del siglo XVI y tiene 128 años de existencia en México. El gobierno de la Iglesia Presbiteriana es representativo y se basa en las enseñanzas del Apóstol Pablo, las cuales establecen los requisitos para los ancianos y los diáconos. A través de sus años de existencia, la Iglesia Presbiteriana se ha caracterizado por su amor a Dios, su amor a la Palabra de Dios y su observancia y práctica del orden y la disciplina.

El principio fundamental para la aseveración anterior es el reconocimiento que el Dios de la Biblia es un Dios de orden. El pecado del hombre ha provocado el desorden en el mundo, pero Dios pone orden. Una expresión concreta y tangible del orden de Dios en el mundo es o debe ser, la Iglesia de Jesucristo. En la Iglesia es donde debe prevalecer el orden, el amor, la armonía y la unidad.
Esto es lo que queremos para nuestra Iglesia Rey de Reyes. Desde luego, la fuerza irresistible que garantiza el orden, la armonía y la paz en la Iglesia es la fuerza del amor; amor a Dios y amor al prójimo, que es lo que el Espíritu Santo derrama en nuestro corazón.
Para el que desea ser miembro, procuramos dos cosas para su vida:

CRECER EN CRISTO Y SERVIR EN SU IGLESIA

Cuando uno se integra a Rey de Reyes como miembro, está haciendo un compromiso delante de Dios y de la congregación a crecer en Cristo y servir al pueblo de Dios. La madurez espiritual y el espíritu de servicio son marcas de un discípulo de Jesucristo.
El Apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 4:11-16 a “ya no ser niños fluctuantes, llevados por doquier… sino siguiendo la verdad en amor crezcamos en todo en aquél que es la cabeza, Cristo”.
Porque Cristo vive en mi, mi actitud debe ser igual a la suya. El declaró: Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Marcos 10:45
Estas dos cualidades son necesarias para los miembros de la Iglesia para la edificación de los mismos y para evangelizar a los no creyentes.
A continuación se observarán cinco áreas que la Iglesia pide a los miembros para ayudarlos crecer en Cristo y aprender a servir.
Sin compromiso no hay crecimiento.

I. MI VIDA CON JESUCRISTO

Lo que Dios ha hecho por mi:
Cuando nací, entré al mundo físicamente vivo, pero espiritualmente muerto porque nací con una naturaleza pecaminosa. Esto se manifestó en mi rebelión en contra de la Ley de Dios. Pero en algún momento en mi vida, Dios regeneró mi corazón y cuando escuché al evangelio, el Señor me llamó y respondí, y puse mi fe y confianza en Jesucristo como mi Salvador y fui salvo.
Después entendí que Dios en su gracia me había amado y escogido antes de la fundación del mundo, sin ver ningún mérito en mí. Para hacer efectiva mi salvación, Dios envió a su hijo Jesucristo a morir en la cruz para pagar por todos mis pecados y justificarme delante de El. Ahora estoy en el proceso de la santificación con la seguridad de que algún día seré glorificado y presentado perfecto delante del Señor Jesucristo.
Mi respuesta al Señor:
Ya no vivo yo, mas ahora Cristo vive en mi. Ahora tengo un nuevo entendimiento de quien soy, por qué estoy en esta tierra y para donde voy. El propósito de mi vida es el de glorificar a Dios en mis pensamientos, en mi comportamiento y en mis actividades.

Me comprometo a vivir una vida que es de buen testimonio, para mi Señor, para mi familia y para esta mi Iglesia.

II. MI VIDA EN LA IGLESIA

Los miembros de Rey de Reyes tendrán el privilegio de ser ayudados a crecer espiritualmente por medio de las actividades de la Iglesia.
La vida Cristiana es una vida de crecimiento. ¿Estás creciendo en Cristo?
Para que yo pueda crecer en Cristo y para que yo sea un miembro responsable y activo en alcanzar las metas de esta Iglesia, yo me comprometo a una participación activa en las tres siguientes áreas:

A. Tiempo: El Privilegio de crecer por medio de los cultos y estudios.

Ser un discípulo de Jesucristo no es como otras actividades nuevas que se tienen que acomodar dentro de nuestra agenda ya ocupada. Al contrario, seguir a Jesucristo implica reorganizar mi vida y mi horario según las prioridades que marcan las Escrituras. Todo mi tiempo es del Señor y yo soy el mayordomo de ese tiempo.
El día domingo es el Día del Señor y según la Palabra es un deber de cada Cristiano apartar este tiempo para el Señor y uno mismo. Toda la sociedad usa este día para otros fines, pero para un Cristiano este día ya está apartado y por eso es importante hacer saber esto a nuestros familiares y amigos.
El día del Señor no está en competencia con el fútbol, fiestas, paseos, etc. No debemos permitir que los planes de otras personas, que no honran a este día, interfieran con nuestros compromisos los domingos.
En obediencia a Jesucristo me comprometo asistir fielmente a uno de los cuatro Cultos de Adoración y Predicación el domingo en la mañana o tarde. Vengo para recibir del Señor y vengo para ministrar a mis hermanos y a los invitados.
Los miembros también tienen el privilegio y la responsabilidad de tomar o dar una clase de Educación Cristiana (CRECE) los domingos durante los cultos. Porque es necesario seguirnos preparando, hay una secuencia de clases para los miembros cada semestre.
Para dar la más alta prioridad al día domingo, me comprometo a cuidar de mis actividades el sábado en la noche para no desvelarme y así estar listo a adorar, escuchar y servir en la Iglesia el domingo.
Además, como miembro es mi responsabilidad participar en algún estudio Bíblico o ministerio de la Iglesia entre semana, sea evangelístico, damas, varones, jóvenes, coro, u otra cosa.
Ocasionalmente la Iglesia tiene actividades especiales como cenas, retiros, desayunos, conferencias, etc a los cuales yo me comprometo ser parte.

B. Talentos: El Privilegio de servir en un Ministerio

Porque todos mis talentos y dones vienen del Señor y porque quiero compartir el amor de Dios con otros, seré diligente en descubrir más de los talentos y dones que Dios me ha dado para que yo los pueda usar para edificar al cuerpo de Cristo. Según vaya descubriendo estos talentos y dones, los ofreceré al Señor y a su Iglesia.
Los miembros de Rey de Reyes tendrán el privilegio de participar en los ministerios que incluyen (hasta la fecha) : CRECE infantil y CRECE para adultos y jóvenes, el coro de alabanza, ayudar con actividades de Brigada (jóvenes de secundaria), La Cima (Jóvenes de preparatoria), Sendas (Estudiantes y Profesionistas), equipo de oración, ministerio de damas y varones, Grupos de Vida, hospitalidad que se ofrece a la gente el domingo, ministerio de bienvenida, Línea Vertical, administración y mantenimiento de la Iglesia.
Como miembro me comprometo a siempre ser activo en uno ó dos ministerios de la Iglesia.

C. Tesoros: El Privilegio de Ofrendar

Yo creo que Dios es el dueño de todo, incluyendo mi vida y mis recursos, y que El me ha puesto en esta tierra para ser fiel mayordomo de todo lo que me ha dado. Yo no puedo darle más a Dios de lo que él me ha dado a mi.
Lo que más le agrada a Dios es mi fe en El y el ofrendar mi diezmo es tomar un paso de fe. Dar es responder en gratitud al Padre por todo lo que El ha hecho por mi. El punto de partida es el diezmo. El diezmo es la décima parte de todos mis ingresos y es lo mínimo que Dios pide de nosotros. Podemos dar más…porque Dios honra al que lo honra a El.
Así que, me comprometo a dar por lo menos mi diezmo fielmente, comenzando desde hoy.

III. LOS VALORES DE LA IGLESIA

En base a las Sagradas Escrituras, la Iglesia proclama y practica ciertos valores para la gloria de Dios, para el crecimiento espiritual de los miembros y para mantener la paz entre los hermanos.

1. Estar a tiempo es ser Puntual

Llegar a tiempo demuestra orden y disciplina en la vida de uno; demuestra respeto por la ocasión y por la persona que lo espera a uno. Llegar tarde es robarle tiempo a esa persona y no respetar el acuerdo. Cuando no pueda llegar a tiempo, es necesario llamar y avisar.

2. Ser cumplido es ser Responsable

Jesucristo dijo que nuestro “sí sea sí, y nuestro no sea no”. Quiere decir que cuando nos comprometamos a este pacto, debemos cumplir. De lo contrario es ser irresponsable y poner en duda nuestra palabra. Por eso, cuando uno no puede cumplir con alguna responsabilidad, es cortesía Cristiana llamar y avisar por qué no puede estar presente. Esto es importante para las clases de Educación Cristiana, para los ministerios, el coro, y cualquier otro compromiso en el cual otros cuentan con la presencia de uno, dentro o fuera de la Iglesia.

3. Practicar la Cortesía

Queremos practicar la cortesía, no solamente en la Iglesia entre los hermanos, sino también en el auto, en la calle, en la tienda, escuela, etc. Esto es cumplir con el mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, es pensar en el bien común. Enseñen a sus hijos a ser corteses y pensar en el bien común.

4. Ser Reverente

La reverencia es necesaria para que todos podamos aprovechar la presencia de Dios en el servicio el domingo. Esto implica llegar a tiempo al servicio, venir vestido apropiadamente, apagar el celular, sentarse juntos como familia, y entrar con una actitud dispuesta a alabar a Dios y escuchar su Palabra.

5. Ser Servicial

En una iglesia con tantas actividades como esta, siempre hay muchos detalles que atender. Como queremos hacer todo con excelencia, esto requiere la participación de muchos voluntarios. Busca la forma de ayudar, sin que alguien tenga que pedírtelo. Jesús dijo que él no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos”.

6. Practicar la Humildad

La mejor motivación para esto es recordar que cada uno de nosotros somos pecadores salvos solamente por la gracia de Dios. No tenemos nada de que jactarnos. Una persona humilde es enseñable, respetuosa, y capaz de reconocer sus errores y pedir perdón. Pedro nos escribe: “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.

7. Mantener un Sentido de Buen Humor

La capacidad de reírse de uno mismo es una marca de la madurez. Un sentido de humor nos ayuda a recibir las críticas de otras personas, aceptar nuestros errores y mantener la paz entre los hermanos.

8. Mantener la Paz

De las muchas formas en que Satanás buscará como destruir una Iglesia, la de provocar conflictos y divisiones internas está en primer lugar. La razón es que siempre causa daño. Siempre es fácil “ver la paja en el ojo ajeno” de algún hermano. ¡Cuidado! Antes de criticar, es importante primero sacar la viga del ojo de uno mismo. Entonces puede uno exhortar al otro. Por eso, es muy importante que cada miembro de la Iglesia se comprometa a ser un instrumento de paz.

En este “Compromiso” yo me comprometo a dar buenos informes de otras personas. Trataré siempre de decir cosas ciertas y positivas de otras personas.

Cuando he sido ofendido o tengo una queja en contra de otra persona, no caeré en los chismes, sino que no diré nada ó hablaré en privado con esa persona para tratar el asunto. Me comprometo a siempre ir en espíritu de amor a esta persona. Si esta persona no me escucha, entonces según las Escrituras, lo compartiré con otros para pedir consejo en como resolver este conflicto.

Si en algún momento yo quebranto este compromiso, pediré perdón a Dios y a la persona que he ofendido. “Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.”

Para que yo pueda apoyar a esta Iglesia y extender su ministerio, yo buscaré la armonía y paz dentro de nuestra Iglesia en todas las formas posibles. Si el pastor y los líderes han tomados decisiones con las cuales no estoy de acuerdo, iré a ellos para platicar del asunto en vez de platicar con otros y así sembrar las semillas de disensión y división.

Reconozco la responsabilidad y autoridad del pastor y el consistorio (cuerpo que gobierna la Iglesia), a exhortar a los miembros cuando esto sea necesario en asuntos que afectan a la Iglesia, sus miembros y su testimonio.

Me someto a la disciplina pastoral de la Iglesia según Hebreos 13: 17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas.

IV. LA MISIÓN Y VISIÓN DE LA IGLESIA REY DE REYES

A. Nuestra Misión:

Somos llamados por Dios para servir y transformar con el Evangelio de Jesucristo a nuestra ciudad, integrándola a la Iglesia Presbiteriana Rey de Reyes para la gloria de Dios.

B. Nuestra Visión:

Servimos y transformamos a nuestra ciudad a través de
- la formación constante de miembros comprometidos y preparados,
- que por medio de su testimonio y su participación en los ministerios de la Iglesia,
- logren que más personas vengan a Jesucristo como Señor y Salvador, – para alcanzar el perdón de pecados y la vida eterna,
Para cumplir con nuestra misión, hay ciertas cosas que necesitamos recordar:
Ser innovadores. Creativos en comunicación pero fieles en proclamar únicamente la verdad. La proclamación de la Palabra de Dios es para “Cambiar nuestra forma de pensar para así cambiar nuestra forma de vivir”.
Tener mentalidad de excelencia. No podemos hacer todo, pero lo que sí hacemos, que sea de una calidad excelente.
Darle atención a la gente. Tratamos a todos personalmente y con amor.
A tener credibilidad. Demostrado por un testimonio intachable en nuestra vida personal y familiar. Es ser congruente.

C. ¿Alcanzar a quiénes?

Nuestra meta es alcanzar a las personas dentro de la comunidad profesional, comercial, política y estudiantil de Guadalajara con la Palabra de Dios. Buscamos activamente a aquellas personas que nunca han entregado su vida a Jesucristo. No hacemos proselitismo de las personas que son miembros de alguna otra Iglesia Evangélica.
Nosotros creemos que la verdadera fe Cristiana no es lo que la mayoría de la gente rechazan. Lo que rechazan son las caricaturas y vestiduras de la religión. Rechazan la hipocresía, religiosidad y falta de buen testimonio. Todos estos son obstáculos a la obra del Espíritu Santo.

D. ¿Cómo alcanzar a estas personas?

1. El servicio del domingo es una de las mejores formas de alcanzar a tus familiares y amigos. Sabemos que a veces las personas que nos visitan los domingos vienen con ciertos temores y prejuicios y por esto necesitamos tener cuidado de todo lo que decimos y hacemos. Hay solamente una primera impresión.
2. Queremos que la persona que viene por primera vez se sienta cómoda y sin ninguna presión ni vergüenza. Que sea el Espíritu Santo el que presione a la persona, pero no nosotros.
3. Procuramos darle a la nueva persona un sentido de bienvenida, un desafío espiritual y un ambiente de paz. Debemos tomar interés en estas personas porque para muchas son sus primeros pasos hacia un compromiso con Jesucristo. Necesitamos recordar que ellos necesitan estar presentes en la Iglesia un tiempo para que la Palabra de Dios pueda penetrar su corazón.
4. Queremos que lo que el invitado ha escuchado durante el servicio sea el mensaje positivo de la esperanza que tenemos en Cristo. Además, que sienta que alguien lo ha tomado en cuenta y se ha interesado en su persona. Por eso es importante presentarse y aprender los nombres.
5. Todo esto tiene que estar hecho con amor y excelencia. Tenemos el mensaje más importante del mundo, ¿por qué no presentarlo en la mejor forma posible? Inviten a sus familiares y amigos.

E. Miembros que alcanzan a estas personas no-creyentes

1. Todo creyente en Jesucristo está comprometido a compartir su fe con otra persona. Por lo tanto, el miembro de Rey de Reyes es uno que está comprometido a la misión de alcanzar a sus familiares y amigos que no han entregado su vida a Cristo.
2. No pierdas a tus amigos no-cristianos. Mantenga esa relación, pues es parte de tu “círculo de influencia”. Si no tienes amistades no-Cristianas, necesitas formarlas, buscando como servir a tus vecinos y colegas.
3. Es en medio de la amistad como uno descubre las necesidades de los amigos y así uno puede ministrar en el amor de Dios. “Servir para compartir” es nuestra forma de evangelizar. Después identifícate como Cristiano. Entonces Dios creará oportunidades para que puedas compartir tu testimonio, ó invitar a la Iglesia, ó dar el plan de salvación.

V. MI VIDA DE ORACIÓN

1. La oración es lo que cambia las cosas porque es nuestra manera de entregarnos al Señor y a su voluntad. Necesitamos clamar al Señor para que seamos los hombres y mujeres que él quiere que seamos, y para que esta ciudad sea impactada por el Evangelio.
2. “Me comprometo a orar por el pastor, los líderes, los maestros, los miembros, los jóvenes y niños.” El directorio nos sirve para hacer esto. Consiga un directorio y cada día ore por los miembros. El pastor ora por todos los líderes y miembros. Líderes oran por los miembros y el pastor. Maestros oran por sus alumnos.
3. Me comprometo a tener un tiempo de oración cada día. Además, el domingo hay un tiempo de oración al principio de todas las clases de Educación Cristiana para orar por las visitas, el mensaje, las clases y las necesidades de la Iglesia.
4. Este “Compromiso” tiene como propósito recordarnos de los privilegios y las responsabilidades que tenemos como miembros de esta Iglesia Rey de Reyes. Dios honra a las personas que se comprometen con El.
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo, no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Filipenses 2:3-4



Iglesia Presbiteriana Rey de Reyes