Lo que creemos acerca de Dios:
Dios es el Creador y Gobernador del universo. Ha existido eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En la unidad de la Divinidad, estas tres personas son de la misma Sustancia, Poder y Eternidad y deben ser amadas, honradas y adoradas.
Lo que creemos acerca de Jesucristo:
Jesucristo es el Hijo de Dios y es Dios. Es la segunda persona de la Trinidad y ha existido por toda la eternidad.
Vivió una vida humana sin pecado y se ofreció como el sacrificio perfecto en la cruz por los pecados de todos aquellos que algún día pondrían su fe en Él.
Al tercer día resucitó de los muertos para demostrar el Poder de Dios sobre el pecado y la muerte. Ascendió al cielo y está sentado a la diestra del Padre.
Volverá algún día como Rey de Reyes, para poner fin al mundo y hacer justicia.
Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres; no hay ninguna otra forma de llegar a Dios mas que por medio de Él.
Lo que creemos acerca del Espíritu Santo:
El Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo.
Está presente en el mundo para convencer a los seres humanos de sus pecados.
Regenera los corazones de los que son llamados por Dios para que respondan al mensaje de Dios.
Vive en el corazón de cada creyente desde que alguien es salvo hasta que pasa a la presencia de Dios.
Da al creyente el poder para vivir su vida Cristiana y para da sabiduría para comprender las Escrituras.
Lo que creemos acerca de las Escrituras:
La Palabra de Dios incluye las Escrituras del Antiguo y al Nuevo Testamento.
Son 66 libros en total, 39 del Antiguo y 27 en el Nuevo. Todos fueron escritos por hombres inspirados por el Espíritu Santo.
Ya que fueron inspirados por Dios, no contienen errores.
La Palabra de Dios es nuestra única regla de fe y conducta.
Ninguna tradición humana está por encima de las Sagradas Escrituras.
Lo que creemos acerca de la Humanidad:
Nuestros primeros padres, Adán y Eva, fueron creados a la imagen de Dios y fueron creados para ser amados por Dios y para amar a Dios.
Ellos por su propia voluntad desobedecieron a Dios y por este pecado original todos hemos heredado una naturaleza pecaminosa y el castigo que es la muerte eterna.
A pesar de hacer cosas buenas, nuestra inclinación natural es de hacer lo malo.
Por esto estamos separados de Dios y somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos.
Lo que creemos acerca de la Salvación:
La salvación es un regalo de Dios comprado por la sangre de Jesucristo y ofrecida a todo aquel que deposita su fe y confianza en Jesucristo.
Nadie lo merece y nadie puede comprarlo o ganarlo por sus buenas obras.
A quien el Espíritu Santo regenera, este se arrepiente de sus pecados, cree en Jesucristo como su Señor y Salvador, y es adoptado como un hijo de Dios.
Cuando alguien entrega su vida a Cristo, en ese instante es justificado delante de Dios, y recibe la vida eterna.
Lo que creemos acerca de la Seguridad de Salvación:
Si uno ha recibido genuinamente la salvación, no puede perder su salvación porque Dios conserva los que son suyos; no los pierde.
La prueba del auténtico creyente es el fruto en su vida; su amor y obediencia a Dios.
Si el creyente en Cristo, por alguna razón cae en pecado, o se deprime, o se aleja del Señor, no quiere decir que pierde su salvación; pero tendrá dudas porque habrá apagado al Espíritu Santo dentro de si mismo quien le da esta seguridad.
EN QUE CREEMOS:
Lo que creemos acerca de la Eternidad:
Dios creó a los seres humanos para vivir eternamente.
Después de esta vida hay una vida eterna en donde existiremos eternamente separados de Dios en el infierno, o eternamente en su presencia.
Estar separados de Dios eternamente es el Infierno. Estar con Dios es el Cielo.
Lo que creemos acerca del fin del Mundo:
Creemos que Cristo volverá algún día como lo ha prometido y este será el fin del mundo.
En el momento de su regreso, habrá una resurrección de los muertos, creyentes y no creyentes, para ser juzgados delante del gran trono blanco de Dios.
Los que son hallados en el libro de la vida, pasarán al Cielo, y los que no son hallados serán condenados eternamente al lago de fuego (Infierno).






